Tarde de perros
Quique González
Gira Desbandados
Sala Apolo
Barcelona, 2011
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En el año 2004, Urquijo hubiese cumplido un cuarto de siglo en la brecha. Aquel 17 de noviembre, desde el blog que llevaba con un amigo, quise recordarle. Yo era muy, muy, muy joven y entonces estaba obsesionado por algo que nunca conseguí: escribir un buen soneto.
El sol de medianoche
A Enrique Urquijo, cinco años después. Veinticinco años después
La calle del olvido me traduce
la nostalgia que invierto a plazo fijo
en estaciones, túneles y cruces...
Si grito libertad, renace Urquijo.
No guardó la ciudad perdida luces
apagadas, ni calles, ni cobijos...;
no más que frío. Frío que reduce
los adverbios. Mas sueñas y yo exijo
que amanezca, después de cinco años,
en tus ojos de hielo. Los desvanes
del recuerdo reflejan, como un coche
sonámbulo y fugaz, versos extraños
de buen chico. Y no hay cambio de planes:
Aún brilla tu sol de medianoche.
Alejandro Díaz,
¿Málaga?
17 de noviembre de 2004
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Los últimos bolos de Enrique Urquijo coincidían con los primeros de Quique González. Compartían escenarios en Madrid. Aunque tú no lo sepas fue un regalo que Quique González la hizo a Urquijo y que éste convirtió en una de las canciones más conocidas de su repertorio. La incluyó en su segundo disco con la banda Los Problemas: Desde que no nos vemos, publicado en 1998. De ese mismo año data esta actuación para el programa Séptimo de Caballería de TVE, una de las últimas que realizó para televisión. En ella, los dos enriques interpretan juntos el tema inspirado en un poema homónimo del escritor Luis García Montero.
Enrique Urquijo
Quique González
Aunque tú no lo sepas
TVE, Madrid
7 de diciembre de 1998
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Hoy se cumplen ya doce años sin Enrique. Para el número de este mes de Manual de Uso Cultural había preparado un artículo para recordarle. Pensé que no seríamos legión. Sin embargo, al entrar hoy en twitter, me encuentro que el nombre de Enrique Urquijo es trendic topic.
Entonces comprendo que Enrique sigue vivo en la memoria de muchas generaciones. Esta frase es tópica y quizá por tópica siempre me genera rechazo. Y sin embargo, por una vez me la voy a permitir. Como excepción, no me la tendré en cuenta.
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No diré que tu adiós (artículo del número de noviembre de Manual de Uso Cultural)
Hay noches de noviembre en las que el frío entumece las calles de Malasaña. Hace doce años, Enrique se quedó dormido en uno de sus portales para despertarse apenas unas horas más tarde en sus canciones, gracias a las que, justicia poética, sigue vagando hoy por las aceras de varias generaciones. Enrique nunca se fue. De hecho, ahora, mientras escribo estas líneas, vuelve a cantar: «Hoy tengo que dejar / su castillo en el aire, / pisar el suelo, / aceptar / un cambio de planes.»
Le recordarán por darle a Los Secretos los mejores singles, caras be y versiones de la banda. Y quizás un poco menos por esos dos últimos discos que grabó junto a Los Problemas en la década de los noventa: Enrique Urquijo y Los Problemas y Desde que no nos vemos. Si les apetece, ahí también habita un Enrique maduro, que disfruta intercalando temas propios con versiones como Amanecí en tus labios o Mundo Raro de José Alfredo Jiménez.
La tristeza es el tono con que consiguió dar cierta unidad a su obra. Y hay quien no quiere oír hablar de esto. Porque la melancolía no cotiza al alza. Porque la persona era otra. Porque etc. A mí me hace sentir bien; no es una nostalgia que nazca de la gratuidad, sino de la perplejidad: la extrañeza que brota, insaciable, en quien se asoma ante un mundo siempre ajeno.
Transformó la sencillez en el arma con la que disparaba a traición para abrir la herida en canal: apenas dos minutos con treinta y seis segundos, duración del trayecto de No digas que no, uno de sus últimos detonadores emocionales: «Nunca se recibe / sin dar nada a cambio. / Yo daría mi vida / por dormir en tus brazos.» Decir Enrique es decir Agárrate fuerte a mí o Volver a ser un niño, Hoy no u Ojos de gata; estar ardiendo y sentir frío. Extrañar noviembre y las aceras de Malasaña. Decir tanto, tantas cosas y sin embargo nunca, jamás: adiós.
Alejandro Díaz
Málaga
octubre, 2011
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Enrique Urquijo
No digas que no
Enrique Urquijo y Los Problemas (1993)
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Esta historia continuará...
Interpretación de este clásico de Bruce Springsteen,
por Enrique Urquijo,
perteneciente a las maquetas Benidorm 1985.
Grabadas por y de la colección privada de Oscar Ruiz

