Sonó el teléfono y una voz astillada, del otro lado, me citó en la apócrifa sala de fumadores. Se identificó como «una silla». Yo esperaba abrir la puerta y que algún compañero me asaltara. Las luces se encenderían y una mueca forzada haría frente a la novatada de rigor. Quizás quedaría encerrado, sentado en la silla que hay junto a la ventana, hasta que abriera la puerta el director y me sorprendiera anteponiendo la jurisprudencia de mis pulmones al cancerígeno peso de la ley. Pero no. Crucé la puerta y, junto a la ventana, una silla estrellaba círculos de humo contra los cristales.
Me ofreció un cigarrillo y me dijo que tenía un plan. Me habló de un tiempo en el que las sillas de la empresa eran más íntegras, sinuosas pero firmes. Y sin embargo, el tiempo fue tachando el calendario, tiñendo de caries las siempre asépticas luces de las oficinas. Vieron rodar pistones, arrugarse los vértices de la ergonomía; temblaron al oír la voz ronca del desahucio; se marchitaron, al fin, se ajaron y criaron astillas y óxido. No sólo por fuera: óxido en las entrañas, carcoma aventurada hasta los tornillos. Pero las sillas nunca se daban por vencidas —me explicó— y planeaban escupir en la letra pequeña de los contratos. Me llenó de propaganda el corazón. La silla me dijo que yo también era un silla.
Yo dudé qué era, pero no qué ocurría. Salí disparado e interrumpí la reunión de directores. Les conté todo: cómo la silla me había citado para ofrecerme un puesto en su cruzada contra las nalgas que le daban de comer, las mismas nalgas a las que yo tanto me debía. Pero los directores, con sus ufanas nalgas, no debieron creerme porque me despacharon el resto de mi vida junto a un aluvión de carcajadas que, además, tuve que firmar. Salí del despacho y volví para fumarme el último cigarro que me quedaba. La silla seguía allí, encadenando círculos de humo contra los cristales. Yo me agaché y le pregunté si quería sentarse.
Alejandro Díaz del Pino
Ergonomía,
Manual de Uso Cultural nº10
2 comentarios:
Un relato muy original! Resaltar la importancia de utilizar sillas ergonómicas en nuestras oficinas para conseguir una mayor confortabilidad. Saludos.
Son menos judeocristianas.
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