"Llevo varios minutos sin poder cruzar una calle de menos de diez metros de ancho. El tráfico hoy es más que denso: es agresivo, histérico; no siento que cada cual esté buscando su espacio sino que todos quieren evitar que el de al lado lo encuentre. Una impresión injusta, lo sé, dictada por mi aburrimiento y mi enfado, ya que lo único que ocurre es que las leyes de la circulación aquí vigentes se han acelerado, como pasa siempre en las horas punta en todos los lugares del mundo. Doy un paso adelante y un coche, una moto, un rickshaw, una bicicleta se lanza contra mí y vuelvo a retroceder. Así diez, quince minutos. Ensordecido, transpirando, mareado, sintiéndome imbécil. Una vez estuve, recuerdo derrotado, en este mismo lugar detenido más de media hora. Pero entonces llega una niña descalza que me llega a la rodilla y que tiene apoyada sobre su cadera a un hermanito de meses, extiende autoritaria su manita de pocos centímetros y logra que un tractor con remolque frene en seco y con él el resto de los vehículos. Con pasitos cortos alcanza el otro lado, y yo, como en suspenso, flotando, sin sentir mis pies, la sigo. Sus cinco dedos abiertos entre el polvo y el ruido imponiéndole al devenir una pausa, un desvío, otro centro (los centros siempre son pequeños como una niña), esa discontinuidad gracias a la cual uno puede proseguir su propio camino —y en ocasiones incluso encontrarlo— en medio de tantos señuelos falsos y de tantos secuestradores de huellas. Qué buena guía hubiera sido esa niña para mis paraísos y mis purgatorios; qué Beatrice, qué Virgilio, qué Ariadna, qué Orfeo. Me ayudó a cruzar una calle y desapareció, pero sé que hubiera podido conducirme por mis eternidades y protegerme de ellas."
Jesús Aguado
La astucia del vacío. Cuadernos de Benarés. 1987-2004
DVD Ediciones. Narrativa
Barcelona, 2010
ISBN: 978-84-92975-05-1
2 comentarios:
Increible, me ha transportado, soy Dante, Teseo, Eurídice...
Genial, me lo apunto :)
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