martes 30 de noviembre de 2010

Catálogos de Valverde 32, Número 3: Alfa y Omega

Catálogos de Valverde 32 es una revista de creación literaria coordinada por Ramón Díaz Guerrero y Raúl Díaz Rosales. Destaca del proyecto la pluralidad de miradas, la convivencia de voces de distintas generaciones: una panorámica más que recomendable de la creación poética, entre cuyas joyas, me sorprende la inclusión de textos de Sergio Algora —Niño Gusano, Costa Brava y autor del libro de relatos 'A los hombres de buena voluntad', por ejemplo— en el monográfico 'Decretos de abandono':


Santo y seña le piden a mis ojos que se detienen en un parpadeo
y quedan pendientes del deshielo
mientras el médico de guardia dice a la familia
que no he muerto
que sigo en mis sueños

Sergio Algora




Ahora Raúl Díaz Rosales ha coordinado, junto a Ana Gorría, el tercer número de Catálogos de Valverde 32: 'Cartoemas', un doble monográfico cuya temática son el viaje y la metamorfosis. En septiembre presentaron la primera entrega, Alfa, y hay que estar atentos porque a partir de diciembre podremos conseguir en librerías el segundo volumen: Omega. Entre el material imprescindible: textos inéditos del gran Pedro Casariego Córdoba.

David Leo, Luna Miguel, Antonio Santo, Jordi Carrión, Julio César Jiménez, Francisco Ruiz Noguera, Raúl Quinto, Carlos Pardo, Alberto Santamaría o Luis Alberto de Cuenca son algunas de las muchas voces que recogen estos Catálogos de Valverde 32.

Puedes descargar los dos primeros números de la revista, 'Decretos de abandono' e 'Hipotecas familiares', pulsando sobre los títulos.

Copio, a continuación, la poética de 'Cartoemas', firmada por sus coordinadores:

Viaje o metamorfosis. Dos motivos que iluminan la geografía de la imaginación desde los inicios de la palabra. Como editores, hemos querido proponer a una tan extensa como intensa selección de autores este envite íntimo a la realidad para construir una historia colectiva de la mirada. Diversos tipos de español (Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, España) y lenguas de los más diversos rincones del planeta se ponen al servicio de la dicción íntima presentada en Cartoemas: alemán, gallego, inglés, portugués, vasco.

Lengua e imagen. La multiplicidad y heterogeneidad de Cartoemas quiere articular con humildad una propuesta de presentación del mapa inabarcable de la creación. Tras los dos volúmenes anteriores, cuyo tema principal era la indolencia o la versión, hemos querido abrir vías en los senderos de la representación, una representación que no solo se encarna en las palabras obligadas al desplazamiento que nos transforma en siempre nuevos Odiseos sometidos tanto a la violencia de la búsqueda como a la necesidad de la huida sino también en aquellos movimientos que acontecen en la experiencia humana: la maternidad, el sueño, el deseo, la necesidad de justicia. Movimientos todos que dislocan y extrañan la geografía de la personalidad y que hemos querido manifestar, también, en cada uno de los adelantos de la revista que hemos ido entregando mientras se gestaba su edición.

Con su publicación termina para nosotros el hermoso viaje que hemos emprendido gracias a la generosidad de los autores participantes. El que nos ha permitido bucear en la expresión de los autores que componen esta geografía, más de cien poetas y narradores, testigos ineludibles del saludable estado de la creación literaria contemporánea, una creación en la que nos resulta imprescindible destacar el trazo inmortal del gran poeta Pedro Casariego Córdoba o las imágenes de autores como Luis Vasal´lo o Martí Per. Imágenes que iluminan el quehacer de nuestros autores desde la eternidad de la palabra Homérica con la que empieza  —y nunca termina de culminar— el viaje literario. Con su publicación ha terminado para nosotros un viaje cálido, inquieto, emocionante. Ahora, la aventura queda dispuesta en manos del lector.

Ana Gorría
Raúl Díaz Rosales









+info 
www.catalogosdevalverde32.es
info@catalogosdevalverde32.es

miércoles 24 de noviembre de 2010

Fragmentos de un diario de lecturas: Las palmeras salvajes, Townes Van Zandt y Nacho Vegas


"Es porque en realidad no pongo bastante empeño, porque en realidad no me he penetrado de la necesidad de luchar, porque he aceptado enteramente sus ideas sobre el amor; miro al amor con la misma fe ilimitada de que va a vestirme y a alimentarme, con que mira la religión el paisano recién convertido de Misisipí o Luisiana, convertido la semana pasada por los gritos de un predicador, sabiendo que no era ésa la razón; que eran los veinte meses de internado en vez de veinticuatro, pensando: Me derrota la muchedumbre pensando que resulta más decoroso morir en el olor de mediocridad que ser salvado por un apóstata de las convenciones."

*

"Sí. Una buena porción de valor es un descreimiento sincero en la suerte. Me había atado de pies y manos en una tirita de cinta entintada, diariamente me veía más y más enredado en ella como una mosca en una tela de araña; todas las mañanas, para que mi esposa pudiera llegar a tiempo a su empleo, yo lavaba la cafetera y la pileta y dos veces por semana (por la misma razón) compraba a la misma carnicería las verduras necesarias y las costillas que cocinaríamos los dos el domingo; un poco más y nos hubiéramos vestido y desvestido en nuestros kimonos delante uno de otro y hubiéramos apagado la luz antes de hacer el amor. Así es. No son las circunstancias las que eligen nuestras vocaciones, es la decencia la que nos convierte en quiromantes y dependientes y pegadores de carteles y motoristas y escritores de novelones."

*

"Pero eso no puede ser todo, pensó. No puede. El gasto. No de carne, siempre hay bastante carne. Eso lo descubrieron hace veinte años manteniendo naciones y justificando lemas... si es que las naciones que la carne mantuvo merecen ser materias sin la carne. Pero la memoria. Sin duda la memoria existe independiente de la carne. Pero eso era equivocado también. Porque no sabría qué es memoria, pensó. No sabría qué recordar. Tiene que ser la vieja carne, la vieja frágil carne arrancable para que la memoria le haga cosquillas."

*

"Pero después de todo la memoria podía vivir en las viejas entrañas jadeantes: y ahora la tenía a mano, irrefutable y clara, y serena, mientras la palmera golpeaba y murmuraba, seca y salvaje, y débil, y en la noche, pero él podía afrontar la memoria, pensando: No es que pueda vivir. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así cuando ella dejó de ser, la mitad de la memoria dejó de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejará de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada elijo la pena."

William Faulkner,
Las palmeras salvajes,
Traducción de Jorge Luis Borges
Ediciones Siruela
ISBN 978-84-9841-039-6

*



Townes Van Zandt,
Waitin´ around to die

*



Nacho Vegas
La pena o la nada

viernes 19 de noviembre de 2010

Materialismo fui yo o cómo metaficcionarme / Ajuste de cuentas #1

El gato negro se escapa por la azotea ruionosa mientras el casero, un jokey que tiene un estudio en el sótano del edificio, descansa en el sofá de nuestro salón inmenso. Al vecino del primero se le cae la casa encima, mientras a nosotros nos llueven absenta y estrellas.

Es mi primera beca en un periódico. Pedro: Nick Cave, The Smiths, Jim Jarmusch, L´Eolo, narcosala.

Después, la primavera de 2007. La carretera de la costa. Mi primer contrato en un periódico.

–Trabajará a jornada completa, de lunes a domingo.

Y el crack de aquel verano. Cuchillos afilados en la memoria. Romper con todo. Reconstrucción. Escapadas a Madrid. Salir solo al Penta un martes de agosto. Acelerar hasta noviembre, mi primer día en la editorial:

–Hola, ¿eres el informático?

–No, soy la oveja negra.

Andrés: 64928: Ginsberg, Kerouac, Kortatu, la máquina Enigma y, sobre todo, aquella frase mítica: ¡Qué mierda haces comprando Litoral! Alguien de quien aprendí mucho.

Fotografíar Singapur, Bali, Aruba, Touluse y Asturias. Tener la oportunidad de recorrer miles de kilómetros en unos meses inolvidables.

Laura y Cristina y Mitus y Wis y Marisa y ácido acetilsalicílico. Y Yerba. Y Tweety. Y viajar con… ¿Quién? Solo. Habitaciones de hotel compartidas con un ejemplar de ‘Peleando a la contra’.

Más despedidas. Escapadar a Granada los fines de semana. Juanjo y Estefi me acogen.

Y Fedua y Mathias.

Recuerdo muchas cosas de aquellos días, especialmente una tarde en la que Juanjo y yo recitamos aquel poemario de Javier Egea en el mismo Paseo de los Tristes.

‘Por eso estoy hoy, aquí, / mientras destiñe el cielo sobre los troncos húmedos, / una secreta vecindad de gentes / extenuada tras el sueño / se oye vomitar en los lavabos / con ese miserable ritual / en que comienzan todas las jornadas. / Y todo esto duele como la incertidumbre.’

Los Planetas, Nacho Vegas y, sobre todo, In Raimbows. Juanjo se empeñó en que aquel era El Disco y ya nunca dejaría de entristecerme la melodía de aquella canción.

Videotape.

La toma de la pastilla.

La carretera de Granada.

El concierto de Calamaro en Atarfe y meses más tarde en Murcia, con Antonio y Jesús.

El verano de 2008 también me llevó al Festival Contemporánea, Marisa copilotaba y sus amigos me ayudaban a montar la mítica canadiense de los setenta sin luz alguna.

Escapadas a Madrid. Marta y Charly me adoptan. —Ellos siempre me adoptan-. Cerramos la Siroco. Cerramos la Sala Sol. Cerramos el tiger con una conversación imposible. Malasaña. Plaza dos de mayo. Madrid me recuerda tantas cosas.

Octubre de 2008. Instalarme en Granada definitivamente. Estefi y Elba. Rober y Pablo. La gira del décimo aniversario de Quique González y los conciertos de la BBC. Booga o Vogue. El Mirador de San Nicolás y espuma de cerveza.

Estalla la gran crisis mundial, pero la personal le lleva entonces 26 años de ventaja. Así que regreso a Málaga. Nacho y Fede. Con ellos todo cambia: siempre hay un plan, las chicas se convierten en minas y el magnetismo se dispara. Cine Fantástico. Grazziano. Todo sale mal, pero…

–Te llamamos para decirte que has sido admitido. Te esperamos el ¿2? de octubre.

Mientras tanto Madrid, otra vez.

Londres, Bruselas.

Ámsterdam.

Reencuentros con los viejos amigos. Carreteras secundarias por la costa de Cádiz. Ya lo he dicho: Cornflakes y castigo. Avería y redención. Alfonso, Fede, Carlos y Jesús.

Esto es apenas un esbozo de aquellos años en los que materialismo fui yo. Un espacio en el que filtraba mi propia ficción a través de un tipo –qué digo un tipo: un usuario- que se hacía llamar ‘subversivo’. Una caricatura de unos años emocionalmente excesivos que recuerdo con mucho cariño. Que me hicieron crecer y gracias a los que pude llenar varios cuadernos de ideas, personajes y escenarios para... ¿Para qué? No sé, pero fue una etapa de mi vida extraña, remota y auténtica.

El resto es historia. Mi historia. Una historia de cinismo, viajes, rupturas, experimentos, intrigas palaciegas, cuentos de cama, utopías, sueños compartidos, aprendizajes y mil millones de cosas que serían imposible nombrar. Porque cada concepto abre canales a otros conceptos y así caeríamos en una serie periódica.

Materialismo eres tú, más que un espacio de expresión literaria, fue la historia de tres años de mi vida metaficcionada en un rincón de blogger.

http://materialismoerestu.blogspot.com

Hoy he vuelto a pensar en todo aquello porque, precisamente hoy, ha vuelto a mí 'Paseo de los Tristes', de Javier Egea. Es una edición preciosa, cuidadísima, de la editorial Point de lunettes; impresa este mismo año con una tirada de mil ejemplares.

He sentido entonces el impulso de ajustar cuentas con todo este inmenso desorden que dejé atrás. Si los guionistas de Lost no supieron atar todos los cabos que dejaron sueltos, no creo que yo sea capaz de hacerlo ahora con todo esto. Pero hay algo importante.

'Materialismo eres tú' es sólo el título de un poema.

Un poema de amor dentro de una obra poética demoledora.

Y nada más. 

Alejandro Díaz
noviembre 2010
Málaga


Paseo de los Tristes, Javier Egea. Editorial Point de lunettes, 2010.
ADP. 


Materialismo eres tú

¿Y tú me lo preguntas?
Gustavo Adolfo Bécquer

Si supiste decirme que no estamos en paz,
si venir a tus labios fue sentir el calor
de un hermoso equipaje para siempre en los hombros.

Si se abrió el horizonte con tus ojos brillantes,
con toda su extrañeza.

Si hay días, raros días
en que cruzas de pronto la calle y me sorprendes
con alguna denuncia inesperada.

Si hay tardes, raras tardes
que me atrevo a contarte
mi pequeña verdad de enamorado,
que me atrevo a tirar por la borda algún jirón
de esta memoria sucia de dominio,
turbia de soledad.

Si hay noches, raras noches
que cuando te descubro
por una de esas calles que llevan al mercado
parece que una estrella, de golpe, me alumbrara.

Javier Egea,
Materialismo eres tú
Paseo de los Tristes 1982

jueves 18 de noviembre de 2010

CornFlakes y Castigo

El pasado veinte de junio maté una mosca con un ejemplar de 'Crimen y Castigo'. Tengo un cuaderno lleno de notas estúpidas como esa. Me pregunté qué pensarían Kafka y Dostoievski de todo aquello: las vísceras de un insecto sobre la contraportada de una edición de tapa blanda de la gran novela de la redención. Y recordé que justo un año antes, en el verano de 2009, tomé una de las fotos más desconecertantes de mi vida.

Carretera perdida. Conil de la Frontera. Verano 2009. ADP.

Lo que vemos es la luna de mi coche, un Ford Focus de 2004. Y una composición imposible: A la derecha: el recopilatorio 'Obras Incompletas', de Andrés Calamaro. A la izquierda, la planta de un pie y, pegado al cristal: un ejemplar de 'Crimen y Castigo'. Media entre ambos extremos una caja de CornFlakes y una bolsa de pan Bimbo.

La foto la hice de madrugada, en las proximidades de Conil de la Frontera. Después conduje un rato por unas carreteras secundarias, noche cerrada muy lynchiano-, hasta llegar al camping. Al poco comenzó a clarear. Traté de captar las primeras luces del día, pero aquellas fotos nunca salieron. Quedó esta. La planta del pie y Calamaro. Kafka y Dostoievski. 

Insectos versus grandes obras de la literatura universal. 

Bimbo y crímenes perfectos.

CornFlakes y castigo. 

lunes 15 de noviembre de 2010

Aullidos de hielo en una hoguera

     -Ayayayay, espera un momento -dijo Killian-. Las cosas no están tan mal, todavía.
     -Sí lo están -dijo Sherman-. Pero te juro que ahora ya no me afecta gran cosa que estén así. Mira, seguramente sabes que no cuesta mucho tomar a un perro hogareño y entrenarlo hasta acabar convirtiéndole en un perro vigilante, de esos que tienen tan mala uva...
      -Bueno, he oído decir que a veces ocurre...
     -Yo lo he visto con mis propios ojos -dijo Quigley-. Cuando estaba en la policía.
     -Bien, pues la técnica no puede ser más sencilla -dijo Sherman-. Para conseguir ese cambio en la personalidad del perro lo que se hace no es precisamente mimarlo y darle mucha comida. Lo que suele hacerse es tenerle encadenado, pegarle, engañarle y volver a pegarle una y otra vez, hasta que un día, a la más mínima amenaza, enseña los colmillos y está dispuesto a pelear hasta la muerte.
     -Exacto -dijo Quigley.
     -Pues bien. Metidos en una situación así, los perros reaccionan de forma más inteligente que los seres humanos -dijo Sherman-. Los perros no se aferran a la idea de que son un maravilloso animal doméstico al que le van a dar un premio en un concurso, que es lo que suele pensar el hombre, incluso en las peores condiciones. Los perros comprenden en seguida que las cosas han cambiado. Los perros comprenden en seguida que ha llegado la hora de actuar como un animal, la hora de pelear.

Tom Wolfe
La hoguera de las vanidades, (1987)
Compactos Anagrama
Traducción de Enrique Murillo

jueves 11 de noviembre de 2010

En clave de sol, 16 sobre la música (o como cómplice de cierta de desolación)

Quiero recuperar todos mis discos,
retratos del silencio
que explica mis fronteras;
airear interiores sin saber
quién cae, quién se salva.

Porque nadie se salva y todos caemos,
porque vine a decir que estoy armado hasta los dientes,
que exploré tus palabras
y sólo hallé ladrillos,
que no... knock, knockin´ on heaven´s door

y perdí la señal.


Alejandro Díaz
Clave de sol, 16 sobre la música (jóvenes poetas malagueños)
Selección de Francisco Ruiz Noguera

martes 2 de noviembre de 2010

Críptico IV: Baño eléctrico, puesta de sol


Music City Hall, Nueva York















Tate Modern, Londres


Atardecer 'natural'.
Lugar indeterminado.
Imagen de muestra de Windows XP.