viernes 30 de abril de 2010

Fragmentos de un diario de lecturas

Pero si yo no luchaba contra aquella tristeza repentinamente perfecta; si lograba abandonarme a ella y mantener sin fatiga la conciencia de estar triste; si podía cada mañana, reconocerla y a hacer que saltara hacia mí desde un rincón del cuarto, desde la ropa caía en el suelo, [...] si amaba y merecía diariamente mi tristeza, con deseo, con hambre, rellenándome con ella los ojos y cada vocal que pronunciara, entonces, estaba seguro, quedaría a salvo de la rebeldía y la desesperanza.

Juan Carlos Onetti
La vida breve


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Cada revolución ha sido esfuerzo consciente por reemplazar un grupo en el poder por otro; pero cada revolución, también, ha liberado fuerzas que han "sobrepasado la meta", que han luchado por la abolición de la explotación y la dominación. La facilidad con que han sido derrotadas exige una explicación. Ni la constelación en el poder prevaleciente, ni la falta de madurez de las fuerzas productivas, ni la ausencia de conciencia de clase dan una respuesta adecuada. En cada revolución parece haber un momento histórico durante el cual la lucha contra la dominación pudo haber triunfado -pero el momento pasa. Un elemento de autoderrota parece estar envuelto en esta dinámica (aparte de la validez de razones como la anticipación y la falta de igualdad de las furezas). En este sentido, cada revolución ha sido también una revolución traicionada.

Herbert Marcuse,
Eros y civilización


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Lo que le ha ocurrido a la poesía ortodoxa es un proceso similar al acontecido en Venus y Marte en lo que se refiere a su red de conexiones con la sociedad y a todo lo que, en general, no es considerado poesía por el establishment. Una red que fue libre de escala pero que se deslizó hacia una red en equilibrio, aislada, semimuerta, cortando enlaces con el exterior. Hoy por hoy sus relaciones con las sociedades desarrolladas y su riqueza se han simplificado de la misma manera que han simplificado las reacciones y la diversidad química en Venus y Marte. Podemos enviar cohetes y naves tripuladas a esos planetas, pero sólo a tomar muestras, para conocer elementos del pasado; sus futuros están escritos.


Agustín Fernández Mallo,
Postpoesía: Hacia un nuevo paradigma