viernes 19 de noviembre de 2010

Materialismo fui yo o cómo metaficcionarme / Ajuste de cuentas #1

El gato negro se escapa por la azotea ruionosa mientras el casero, un jokey que tiene un estudio en el sótano del edificio, descansa en el sofá de nuestro salón inmenso. Al vecino del primero se le cae la casa encima, mientras a nosotros nos llueven absenta y estrellas.

Es mi primera beca en un periódico. Pedro: Nick Cave, The Smiths, Jim Jarmusch, L´Eolo, narcosala.

Después, la primavera de 2007. La carretera de la costa. Mi primer contrato en un periódico.

–Trabajará a jornada completa, de lunes a domingo.

Y el crack de aquel verano. Cuchillos afilados en la memoria. Romper con todo. Reconstrucción. Escapadas a Madrid. Salir solo al Penta un martes de agosto. Acelerar hasta noviembre, mi primer día en la editorial:

–Hola, ¿eres el informático?

–No, soy la oveja negra.

Andrés: 64928: Ginsberg, Kerouac, Kortatu, la máquina Enigma y, sobre todo, aquella frase mítica: ¡Qué mierda haces comprando Litoral! Alguien de quien aprendí mucho.

Fotografíar Singapur, Bali, Aruba, Touluse y Asturias. Tener la oportunidad de recorrer miles de kilómetros en unos meses inolvidables.

Laura y Cristina y Mitus y Wis y Marisa y ácido acetilsalicílico. Y Yerba. Y Tweety. Y viajar con… ¿Quién? Solo. Habitaciones de hotel compartidas con un ejemplar de ‘Peleando a la contra’.

Más despedidas. Escapadar a Granada los fines de semana. Juanjo y Estefi me acogen.

Y Fedua y Mathias.

Recuerdo muchas cosas de aquellos días, especialmente una tarde en la que Juanjo y yo recitamos aquel poemario de Javier Egea en el mismo Paseo de los Tristes.

‘Por eso estoy hoy, aquí, / mientras destiñe el cielo sobre los troncos húmedos, / una secreta vecindad de gentes / extenuada tras el sueño / se oye vomitar en los lavabos / con ese miserable ritual / en que comienzan todas las jornadas. / Y todo esto duele como la incertidumbre.’

Los Planetas, Nacho Vegas y, sobre todo, In Raimbows. Juanjo se empeñó en que aquel era El Disco y ya nunca dejaría de entristecerme la melodía de aquella canción.

Videotape.

La toma de la pastilla.

La carretera de Granada.

El concierto de Calamaro en Atarfe y meses más tarde en Murcia, con Antonio y Jesús.

El verano de 2008 también me llevó al Festival Contemporánea, Marisa copilotaba y sus amigos me ayudaban a montar la mítica canadiense de los setenta sin luz alguna.

Escapadas a Madrid. Marta y Charly me adoptan. —Ellos siempre me adoptan-. Cerramos la Siroco. Cerramos la Sala Sol. Cerramos el tiger con una conversación imposible. Malasaña. Plaza dos de mayo. Madrid me recuerda tantas cosas.

Octubre de 2008. Instalarme en Granada definitivamente. Estefi y Elba. Rober y Pablo. La gira del décimo aniversario de Quique González y los conciertos de la BBC. Booga o Vogue. El Mirador de San Nicolás y espuma de cerveza.

Estalla la gran crisis mundial, pero la personal le lleva entonces 26 años de ventaja. Así que regreso a Málaga. Nacho y Fede. Con ellos todo cambia: siempre hay un plan, las chicas se convierten en minas y el magnetismo se dispara. Cine Fantástico. Grazziano. Todo sale mal, pero…

–Te llamamos para decirte que has sido admitido. Te esperamos el ¿2? de octubre.

Mientras tanto Madrid, otra vez.

Londres, Bruselas.

Ámsterdam.

Reencuentros con los viejos amigos. Carreteras secundarias por la costa de Cádiz. Ya lo he dicho: Cornflakes y castigo. Avería y redención. Alfonso, Fede, Carlos y Jesús.

Esto es apenas un esbozo de aquellos años en los que materialismo fui yo. Un espacio en el que filtraba mi propia ficción a través de un tipo –qué digo un tipo: un usuario- que se hacía llamar ‘subversivo’. Una caricatura de unos años emocionalmente excesivos que recuerdo con mucho cariño. Que me hicieron crecer y gracias a los que pude llenar varios cuadernos de ideas, personajes y escenarios para... ¿Para qué? No sé, pero fue una etapa de mi vida extraña, remota y auténtica.

El resto es historia. Mi historia. Una historia de cinismo, viajes, rupturas, experimentos, intrigas palaciegas, cuentos de cama, utopías, sueños compartidos, aprendizajes y mil millones de cosas que serían imposible nombrar. Porque cada concepto abre canales a otros conceptos y así caeríamos en una serie periódica.

Materialismo eres tú, más que un espacio de expresión literaria, fue la historia de tres años de mi vida metaficcionada en un rincón de blogger.

http://materialismoerestu.blogspot.com

Hoy he vuelto a pensar en todo aquello porque, precisamente hoy, ha vuelto a mí 'Paseo de los Tristes', de Javier Egea. Es una edición preciosa, cuidadísima, de la editorial Point de lunettes; impresa este mismo año con una tirada de mil ejemplares.

He sentido entonces el impulso de ajustar cuentas con todo este inmenso desorden que dejé atrás. Si los guionistas de Lost no supieron atar todos los cabos que dejaron sueltos, no creo que yo sea capaz de hacerlo ahora con todo esto. Pero hay algo importante.

'Materialismo eres tú' es sólo el título de un poema.

Un poema de amor dentro de una obra poética demoledora.

Y nada más. 

Alejandro Díaz
noviembre 2010
Málaga


Paseo de los Tristes, Javier Egea. Editorial Point de lunettes, 2010.
ADP. 


Materialismo eres tú

¿Y tú me lo preguntas?
Gustavo Adolfo Bécquer

Si supiste decirme que no estamos en paz,
si venir a tus labios fue sentir el calor
de un hermoso equipaje para siempre en los hombros.

Si se abrió el horizonte con tus ojos brillantes,
con toda su extrañeza.

Si hay días, raros días
en que cruzas de pronto la calle y me sorprendes
con alguna denuncia inesperada.

Si hay tardes, raras tardes
que me atrevo a contarte
mi pequeña verdad de enamorado,
que me atrevo a tirar por la borda algún jirón
de esta memoria sucia de dominio,
turbia de soledad.

Si hay noches, raras noches
que cuando te descubro
por una de esas calles que llevan al mercado
parece que una estrella, de golpe, me alumbrara.

Javier Egea,
Materialismo eres tú
Paseo de los Tristes 1982

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Curiosa costumbre la mía, la de tener El Paseo de los Tristes al lado del water, no es papel higiénico, no quita la mierda, pero ayuda a sacarla. Cada vez que me topo con Materialismo eres tú, me acuerdo de ti. Y la nostalgia ya no es lo que era.
Preciosa edición, por cierto.

Alejandro Díaz del Pino dijo...

El simbolismo se paga aparte.

ingelmo dijo...

¡Genial! Formidable relato, Alejandro. Pura condensación expresiva que define a toda una generación, con la cual me identifico.

Conozco todos y cada uno de los lugares que mencionas (las ubicaciones físicas, pero también las literarias y musicales) y de todos ellos guardo buenos recuerdos...

!Salud!

Alejandro Díaz del Pino dijo...

Muchas gracias, Ingelmo.

Por los lugares comunes.

Salud!

Daniel Morales (para los amigos, Dani) dijo...

Felicidades por el desencaja.
Firmado: uno de los 34 que hoy te querrían ver muerto!
No, en serio, enhorabuena. Y que caigan muchos más.

julianpacomio dijo...

Nos esperaron en Octubre, ahí empieza y acaba todo. verdad?

y una cita de Rem Koolhaas en cabeza al blog, ¿pero de que va esto? a mí se me ocurre empezar mi blog con un poema...

Alejandro Díaz del Pino dijo...

Muchas gracias, Daniel.

Me ha gustado eso de que llegaras hasta Ciudad K partiendo de aquí.

Yo también estoy deseando pillarme el primer tren y pasarme allí una temporada (más).

Juli, tu blog es poesía.

(Sé que este comentario te jode.)

Un abrazo!

massive atajjo dijo...

Cuando esté frente a las puertas nacaradas
Esto se habrá quedado en mi cinta de vídeo, mi cinta de vídeo
Mefistófeles está justo abajo
y se estira para agarrarme
Esta va por los buenos días
y lo tengo todo aquí
en rojo, azul y verde
rojo, azul y verde
Tu eres mi centro
cuando me alejo girando a tu alrededor
sin control en mi cinta de vídeo
en mi cinta de vídeo
en cinta de vídeo
en cinta de vídeo
Así es como digo adiós
porque no puedo hacerlo cara a cara
Te estoy hablando antes de que sea demasiado tarde
desde mi cinta de vídeo
Lo que pase ahora no importa
No debes temer nada
porque sé que hoy ha sido el día más perfecto que he visto jamás

Anónimo dijo...

I like reading your website because you can always get us fresh and awesome things, I feel that I ought to at least say a thank you for your hard work.

- Henry