sábado 26 de diciembre de 2009

Anotaciones para una transmutación camaleónica




¿Existe el hombre camaleón?

Woody Allen dijo que sí.
Pero no le creo.

¿Se puede ser emocionalmente camaleónico?

A Woody Allen le haría gracia.
A mí puede que también.

Su capacidad de adaptación: supervivencia.

Especie en peligro de extinción.

La clave es pasar desapercibido (mejor que inadvertido).
Mostrar facilidad para el cambio.
Mezclar colores cálidos y fríos.

¿Actor secundario?

FRÁGIL. INOFENSIVO (desde la perspectiva de un mosquito, no).

¿Falso? Documental / Falso ¿Documental?

¿Con un fin aparente?

APARIENCIA es otra de las claves.

Conclusión:
Policromático. Solitario (¿Ermitaño?)

Cuestión última:
¿Sobrevivirán los camaleones a la presión social del siglo XXI?
(ver redes sociales)

222




















"...me van a sacar a la tarima para que lea un trabajo de literatura que no he hecho y yo estoy teniendo una suave y sigilosa erección, pensando en ella, viéndola correr por el patio de cemento, imaginando que estoy en el Martos y viene hacia mí y se adhiere a mi vientre mientras suena en la máquina de discos una canción bronca y golfa de los Rolling Stones, It´s only rock´n´roll but i like it, pero de cualquier modo me gustan mucho más los Doors, no hay nadie como Jim Morrison, nadie que murmure o grite o escupa esas palabras, Riders on the storm, los jinetes cabalgando en una noche de tormenta, yo mismo, solo, fugitivo de Mágina, cabalgando en la yegua de mi padre, no hacia la huerta, sino hacia otro país, viajando en un coche por una carretera que no termina nunca, esa canción de Lou Reed, fly, fly away, márchate, vuela lejos, o la otra, la de Jim Morrison, viaja hacia el fin de la noche, toma la autopista hacia el fin de la noche, o esa que tanto le gusta a Serrano, desde que la oímos por primera vez en la máquina del Martos la está poniendo siempre, y pega el oído al altavoz porque dice que el bajo lo hipnotiza, la última que han traído de Lou Reed, take a walk on the wild side."

Antonio Múñoz Molina
El jinete polaco,
Editorial Planeta. 1991

viernes 25 de diciembre de 2009

Cuando caía la tarde




A mí no me importa: es un tema


100 años.

martes 22 de diciembre de 2009

Críptico II: Madrid

Nos nieva en el templo de Debod. Hace horas que cayó la noche. El agua se congela. He dormido doce horas -mi sueño también helado. Hace días que estamos en Madrid.

La ciudad. Maldita.

La ciudad también adentro, una bola de nieve. Los pulmones hierven. La voz, las estrellas se apagan. Nos volvemos a quedar sin tabaco.

Pero nos nieva en el templo de Debod. Bebemos ron de la botella. Nos asomamos una vez más a la ciudad maldita, terrible. Somos testigos de un paisaje insólito: caen los copos, los años.


Madrid,
diciembre. 2009