A la mayoría de concursos de poesía te permiten presentar un máximo de versos. Así, los hay a los que puedes concurrir con cincuenta, doscientos, quinientos, cuatro mil versos como tope. Me pregunto por qué no dan un giro y no exigen un límite de palabras. O van más allá y lo miden por otros parámetros de carácter retórico, como las metáforas o las sinestesias. Así participaríamos en certámenes en los que el uso del pleonasmo o la anáfora –siempre socorrida- quedara limitado a cincuenta, doscientos, quinientos, cuatro mil… No veo por qué sería más disparatado.